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viernes, 16 de abril de 2010

Rabietas

¿Qué son las rabietas?
El niño desde que nace está en constante aprendizaje, influido por su ambiente.
De forma natural el bebé aprende que si está molesto, mojado, tiene hambre o sueño, llorando o quejándose logrará tener atención.Hablamos de necesidades reales, de hambre, sed, sueño, no de caprichos.

Así de forma espontánea sin premeditar el bebé sigue repitiendo estos comportamientos cuando necesita atención porque tiene hambre, miedo etc.
Hablar de rabieta es hacer referencia a aquel comportamiento con el que los niños piensan que llorar y gritar, es la solución para lograr algo que no es una necesidad real sino un capricho.

No todos los niños son iguales, ni todos tiene rabietas, aunque a edades tempranas son frecuentes. Tampoco todas las rabietas son iguales, depende del niño, del motivo que las ocasione, de la edad, la frecuencia con que ocurran.

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El bebé va creciendo, ya dice algunas palabras, su mundo se amplía y también su curiosidad y ganas de hacer cosas.
Sucede que los niños pequeños aún no tiene recursos suficientes para expresarse, son inmaduros física y emocionalmente, si quieren algo y no lo consiguen sienten frustración, sentimientos encontrados, enfado, rabia.
Una forma de canalizar ese enfado es “la rabieta”.
Esto sería un motivo para una rabieta habitual, quiero algo que me gusta, y si no me lo dan lloro y me enfado. Es su forma de expresar frustración.

La tolerancia a la frustración es algo que se va aprendiendo. Esto lleva al niño a entender que no siempre se saldrá con la suya, que tiene que obedecer si le dicen No. Si un niño aprende que llorando, quejándose haciendo berrinche logra lo que quiere, ese comportamiento se repetirá.


Un fallo muy habitual que cometen los padres es que a veces, desorientados, para que el niño deje de llorar o estar enfadado, ceden a las peticiones del mismo. Con esto el mensaje que el niño capta es: "si sigo haciendo rabietas al final consigo lo que quiero”.




¿Qué debo hacer ante una rabieta?

En primer lugar, cabe mencionar que hemos de elogiar al pequeño siempre que éste logre dominarse, cuando expresa su enojo con palabras y se muestra dispuesto a cooperar. Hemos de ser un buen ejemplo para ellos, manteniendo la calma, sin gritar ni tener rabietas de adulto. Nunca pegarle, porque esto le sugiere al pequeño que hemos perdido el control.

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A continuación exponemos una serie de conductas a las cuales hemos de atender ante esta situación:

1. Apoyar y estimular al niño que tiene rabietas por frustración o fatiga.

A menudo, los niños tienen rabietas cuando se sienten frustrados consigo mismos. Pueden estar frustrados porque no consiguen armar algo,porque sus padres no entienden lo que ellos dicen, por su incapacidad para hacer su tarea escolar...

En estas ocasiones, el pequeño necesita estímulo y alguien que lo escuche, que lo comprenda con frases como: "Sé que es difícil, pero vas a mejorar. ¿Puedo hacer algo para ayudarte?". También es bueno elogiarlo por no darse por vencido.

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2. No hacer caso a las rabietas motivadas por el deseo de llamar la atención o exigir algo.

En las rabietas para llamar la atención el niño puede gemir, llorar, golpear el piso o la puerta, cerrar una puerta con violencia, o contener la respiración.
Mientras éste permanezca en un solo lugar y su comportamiento no sea destructivo, podremos dejarlo tranquilo.

Si se considera que un evento en particular va a hacer que el pequeño pierda los estribos, trataremos de desviar su atención hacia alguna otra cosa. Sin embargo, no cederemos ante las demandas del chico.
Durante la rabieta, si el comportamiento del niño es inofensivo, hemos de ignorarlo por completo. Una vez que ha empezado, una rabieta rara vez puede ser interrumpida.

Nos alejaremos, incluso yendo a otro cuarto para que el niño ya no tenga quien le escuche.
Nunca trataremos de razonar,simplemente debemos decir: "Veo que estás muy enojado, te dejaré solo hasta que te calmes. Hazme saber si quieres hablar". Y dejaremos que el niño recupere el control. Después de la rabieta, nuestra actitud será amistosa y se tratará de normalizar las cosas.

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3. Mover físicamente al niño que tiene una rabieta porque no quiere o evita hacer algo.

Si el niño se niega a hacer algo sin importancia (tal como tomar un bocadillo o descansar en la cama), dejaremos pasar este comportamiento antes de que empiece una rabieta. Sin embargo, si debe hacer algo importante, tal como acostarse a dormir o ir a la guardería, no debemos dejar que la rabieta le permita evitar eso.

Algunas de estas rabietas pueden ser prevenidas dándole una advertencia con 5 minutos de anticipación, en vez de pedirle de repente que deje inmediatamente de hacer lo que está haciendo.

Una vez que la rabieta ha empezado, dejaremos que siga con ella durante 2 ó 3 minutos.
Algo positivo ante esta situación es expresar con palabras el descontento del niño: "Tú quieres seguir jugando, pero es hora de dormir" y llevarlo a donde tenga que ir (por ejemplo, a la cama), ayudándole tanto como sea necesario (incluso llevándolo en brazos).


4. Para las rabietas de tipo perturbador o destructivo, se utilizarán suspensiones temporales.

Algunas veces las rabietas son demasiado perturbadoras o agresivas para que los adultos las pasen por alto. En esas ocasiones, mandaremos o llevaremos al niño a su cuarto para que permanezca allí durante 2 a 5 minutos.

Algunos ejemplos de comportamiento perturbador son los siguientes:

* El niño se cuelga de usted o le sigue de un lado a otro durante la rabieta.
* EL niño le golpea.
* Llora y grita durante tanto tiempo que usted se siente exasperada.
* El niño tiene una rabieta en un lugar público, tal como un restaurante o la iglesia.
* Arroja algún objeto o causa daños materiales durante la rabieta.


5. Sujetar al niño cuando tenga rabietas en las que podría causar daño o lastimarse.

Si el niño pierde totalmente el control y grita desatinadamente, lo sujetaremos. Perder el control probablemente atemoriza al niño.
Tomaremos al niño en brazos, y le expresaremos que sabemos que está enojado y la manera de dominarse.
Lo tendremos en brazos hasta sentir que empieza a relajarse, esto generalmente requiere de 1 a 3 minutos. Luego, lo soltaremos. Esta respuesta reconfortante raras veces es necesaria después de los 3 años de edad.

Algunos niños no quieren ser consolados. Si el niño dice "Vete", nos alejaremos. Después de pasar la rabieta, a menudo el niño querrá que se abrace. Esta es una buena manera de reincorporarlo a las actividades de la familia.


¿He de llamar a un profesional?

Nos es necesario, ya que siguiendo los consejos anteriormente citados podremos acabar con la rabieta, pero si se da alguna de las siguientes situaciones, hágalo durante el horario normal :

* Se lastima o lastima a otros durante sus rabietas.
* Las rabietas ocurren cinco o más veces al día.
* Las rabietas ocurren también en la escuela.
* Tiene también otros problemas de comportamiento.
* Uno de los padres tiene episodios de rabietas o gritos y no los puede detener.
* Este enfoque no produce una mejoría durante 2 semanas.

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