Los niños son unos verdaderos maestros de la sencillez y la imaginación. ¿Has observado como se sumergen en aquello que están haciendo?Cuando juegues con la realidad, con la mirada de un niño.
Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto
A ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.
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